¿Por qué nuestras ciudades son grises? El auge de los bloques cebra y cómo recuperar el color en la arquitectura

¿Te has dado cuenta de que la mayoría de los coches son blancos, negros, grises o plateados? ¿Y que los nuevos barrios parecen haber perdido la saturación de color? En España, a esto lo llamamos bloques cebra: franjas claras y oscuras repetidas hasta el infinito.

La Invasión de los bloques cebra

Hoy vamos a analizar este fenómeno y entender por qué hemos perdido el color en la arquitectura.

Un viaje rápido por la historia del color

Contrario a la creencia popular, los templos griegos y romanos estaban pintados con colores vivos. Las ruinas pálidas que vemos hoy son el resultado del paso del tiempo. Sin embargo, durante la Edad Media, el color inundaba los interiores, y en el siglo XIX, algunos arquitectos se atrevieron a usarlo en exteriores.

El movimiento moderno y la depuración del color

El gran giro llegó con el movimiento moderno a principios del siglo XX. La consigna era depurar, eliminar ornamentos y buscar la forma esencial. El blanco representaba higiene, razón y futuro. Sin embargo, algunos arquitectos modernos, como Le Corbusier, utilizaron el color de manera rigurosa para modular la percepción del espacio.

¿Por qué seguimos en la era del gris?

Confluyen cuatro fuerzas:

  • Cultural: Desconfianza hacia el color, considerado caprichoso o vulgar.
  • Técnica: El color intenso en exteriores se degrada con el sol y la lluvia.
  • Económica: Los promotores quieren vender rápido y minimizar el riesgo, y el blanco y negro entra bien en un render.
  • Urbanismo: Los ensanches y la forma de ampliar la ciudad son prácticamente idénticos en todas partes, lo que invita a igualar también el color.

Recuperar el color: No es solo pintar la ciudad

Recuperar el color en la arquitectura no es una ocurrencia, es una herramienta para modular proporciones, segmentar volúmenes, marcar accesos y anclar un edificio a su entorno. El color bien utilizado forma parte esencial de la arquitectura.

Teorías prácticas sobre el color

Cuanto más oscuro, cálido o intenso sea un color, más se acerca y más acogedor hace un espacio. Cuanto más claro, frío o desaturado, más se aleja y más ligereza aporta. Además, el color que funciona dialoga bien con el entorno, hablando de los materiales de la zona, la tradición y la climatología.

El color como herramienta para hacer ciudad

La ciudad necesita memoria, matices y señales. El color bien pensado es una forma barata y potente de hacer ciudad. Cuando está integrado desde el anteproyecto y forma parte del material, deja de ser un problema de mantenimiento y se convierte en una parte crucial de la arquitectura. No se trata de llenar todo de colores, sino de perder el miedo a pensar en el color como una forma de trabajar con la luz, el material y la identidad del lugar.