Radiador que no calienta: soluciones prácticas para recuperar el calor
Con el invierno aún apretando, no hay nada más frustrante que encender la calefacción y encontrarse con un radiador que se niega a cumplir su función. ¿Parte fría, ruidos extraños o directamente no calienta? Tranquilo, no siempre se trata de una avería grave.
En nuestra web, te desvelamos las tres situaciones más comunes por las que un radiador no calienta correctamente y, lo mejor de todo, te ofrecemos soluciones sencillas que puedes aplicar tú mismo, evitando sustos en la factura y manteniendo tu hogar confortable.
1. Adiós al frío fantasma: purgando el aire de tus radiadores

Síntomas inequívocos y el porqué
Este es, sin duda, el problema más habitual y el más fácil de solucionar. Si notas que tu radiador no calienta por completo (por ejemplo, está frío en la parte superior y templado o caliente abajo), o si emite ruidos de borboteo, es muy probable que tenga aire atrapado en su interior. Este aire impide que el agua caliente circule de manera uniforme por todos los elementos, dejando zonas frías y reduciendo la eficiencia de tu calefacción.
Cómo purgar en un pispás
Purgar un radiador es una tarea sencilla que deberías realizar al menos una vez al año, preferiblemente al inicio de la temporada de frío. Aquí te explicamos cómo hacerlo:
- Prepara el equipo: necesitarás un recipiente pequeño (un vaso o cubo) para recoger el agua y un destornillador o una llave de purgado (dependiendo del tipo de purgador).
- Localiza el purgador: se encuentra generalmente en uno de los extremos superiores del radiador.
- Abre con cuidado: coloca el recipiente debajo y gira el tornillo del purgador lentamente en sentido antihorario. Escucharás un silbido a medida que el aire comienza a escapar.
- Espera a que salga agua: mantén abierto hasta que, en lugar de aire, empiece a salir un chorro de agua continuo. En ese momento, habrás expulsado todo el aire.
- Cierra y limpia: vuelve a girar el tornillo en sentido horario para cerrar el purgador y limpia cualquier resto de agua.
- Comprueba la presión: después de purgar, es fundamental verificar la presión del circuito de calefacción en la caldera. Si ha bajado, deberás rellenar con agua hasta alcanzar el nivel recomendado por el fabricante (normalmente entre 1 y 1.5 bares).
2. El dilema de los radiadores largos: forzando la circulación

Cuando el agua no llega al final
Algunos radiadores, especialmente los de mayor longitud (de siete a veinte elementos), pueden presentar un problema particular: el agua caliente entra y retorna por el mismo lado del radiador. Esto, conocido como conexión de "misma mano", provoca que el agua tienda a tomar el camino más corto, calentando solo los primeros elementos y dejando fríos los más alejados. Es ese radiador que "no llega a calentar bien" sin importar cuánto lo purgues.
La solución del espadín: ingenio sin obras
La opción ideal, pero más compleja, sería modificar la instalación para que la entrada y la salida del agua estén en lados opuestos del radiador. Sin embargo, esto implica realizar obras. La alternativa práctica y económica es instalar un "espadín" o tubo interior. Este ingenioso sistema fuerza al agua a recorrer prácticamente todo el radiador antes de retornar, garantizando una distribución de calor uniforme.
Montando tu propio espadín: una guía práctica
Para esta solución, utilizamos un trozo de tubo de polibutileno (PB) de 15mm, aunque también se pueden usar espadines específicos de PEX o incluso cobre. Aquí te detallamos el proceso:
- Prepara el tubo: mide y corta el tubo de PB (o el material elegido) para que su longitud llegue hasta el penúltimo elemento del radiador una vez insertado en el racor del detentor.
- Desconecta y desmonta: vacía el radiador, desconéctalo de la instalación y retira el racor del detentor (la llave de regulación que suele estar en la parte inferior del radiador, en el lado opuesto a la válvula principal).
- Inserta el espadín: introduce el tubo que has cortado por la parte interior del racor. Si el ajuste es muy apretado (como con el tubo de 15mm en un racor diseñado para un diámetro menor), puedes calentar ligeramente el extremo del tubo con un soplete para facilitar la inserción y conseguir un ajuste perfecto por presión.
- Elimina rebabas: es posible que al calentar e insertar el tubo se genere una pequeña rebaba. Retírala con un cúter para asegurar que el racor pueda enroscarse correctamente sin impedimentos.
- Vuelve a montar: una vez insertado el espadín en el racor, enróscalo de nuevo en el radiador. Si lo consideras oportuno, puedes añadir un poco de teflón o cáñamo a la rosca, aunque muchos racores ya incluyen una junta.
- Reinstala el radiador: vuelve a colgar el radiador, conéctalo a la instalación y rellena el circuito de calefacción.
El espadín hará que el agua entre por el conducto y circule hasta casi el final del radiador antes de poder retornar, obligando a todos los elementos a calentarse.
3. ¿Calor desigual? Equilibra tu instalación de calefacción

El problema de los "primeros" y los "últimos" radiadores
En instalaciones de calefacción grandes o con muchas ramificaciones, es común que los radiadores más cercanos a la caldera reciban un calor excesivo, mientras que los más alejados apenas se templen o, directamente, se queden fríos. Esto se debe a que el agua caliente, al circular, busca el camino de menor resistencia y se "escapa" por los primeros radiadores, dejando sin suficiente caudal a los últimos del circuito. No es un problema de aire, sino de caudal descompensado.
La clave está en los detentores
La solución a este problema es "equilibrar la instalación" y se realiza ajustando los detentores de los radiadores. Es importante no confundir los detentores con las llaves o válvulas principales de cada radiador (las que usas para abrirlo y cerrarlo). Las llaves deben estar siempre completamente abiertas para este proceso.
Pasos para equilibrar tu circuito
- Apertura general: asegúrate de que todas las válvulas principales de tus radiadores están completamente abiertas.
- Identifica y cierra: localiza los radiadores que calientan "demasiado" (normalmente los más cercanos a la caldera) y los que apenas calientan. Los detentores de los radiadores "demasiado calientes" deben cerrarse por completo. Para ello, retira la tapa del detentor y gíralo hasta el tope.
- Libera el paso: los detentores de los radiadores que "no calientan" o calientan poco deben permanecer completamente abiertos.
- Fuerza la circulación: al cerrar los detentores de los radiadores más cercanos, forzamos al agua caliente a dirigirse hacia los radiadores más alejados, que ahora deberían empezar a calentar.
- Ajuste fino: una vez que los radiadores que antes estaban fríos calientan correctamente, es el momento de realizar el ajuste fino. Vuelve a los radiadores cuyos detentores cerraste y ábrelos muy poco a poco, por ejemplo, media vuelta. Vuelve a comprobar el calor de todos los radiadores. Si alguno se enfría de nuevo, puedes cerrar un poco más los detentores de los más calientes o abrir un poco menos los de los que aún no alcanzan la temperatura deseada. El objetivo es conseguir una temperatura homogénea en toda la instalación.
Con paciencia y unas pocas pruebas, conseguirás que todos tus radiadores calienten de forma eficiente, sin necesidad de grandes inversiones o complicadas obras.
Recupera la calidez de tu hogar
Como ves, no es necesario ser un experto fontanero para solucionar los problemas más comunes de tus radiadores. Con estas tres soluciones prácticas, podrás devolverle la calidez a cada rincón de tu hogar y disfrutar de un sistema de calefacción más eficiente.